La Reinvención de Portus Magnus
San Antonio de Portmany, conocido en la antigüedad por los romanos como Portus Magnus debido a la inmensidad y seguridad estratégica de su bahía natural, se presenta en la actualidad como un microcosmos de la propia isla de Ibiza. A menudo simplificado en el imaginario colectivo como un mero epicentro del ocio nocturno y la cultura de club, una exploración rigurosa del municipio revela una realidad mucho más compleja, rica y matizada. San Antonio es un territorio de contrastes geográficos y culturales, donde la vanguardia del arte urbano convive con pinturas rupestres de la época púnica, y donde la sofisticación gastronómica internacional se entrelaza con las tradiciones rurales más arraigadas de las Islas Baleares.
Este informe exhaustivo tiene como objetivo desmantelar los estereotipos y ofrecer una guía profunda sobre qué ver y experimentar en San Antonio de Portmany. Se analizará la región desde múltiples dimensiones: su patrimonio histórico y arqueológico, su singular geografía costera, su emergente escena artística y, finalmente, su oferta culinaria, culminando en el análisis de una propuesta que sintetiza el espíritu cosmopolita de la villa: el restaurante La Cantina Portmany. El viajero que se adentre en estas páginas descubrirá que San Antonio no es solo un lugar de paso, sino un destino con una identidad propia, forjada por siglos de historia marítima y décadas de intercambio cultural global.
La bahía de San Antonio, orientada hacia el poniente, actúa como el escenario principal de esta narrativa. No es casualidad que los primeros pobladores eligieran este enclave; la protección que ofrece frente a los temporales y su riqueza en recursos marinos la convirtieron en un punto neurálgico desde la prehistoria. Hoy, esa misma orientación geográfica regala al visitante uno de los fenómenos naturales más comercializados y, sin embargo, espiritualmente impactantes del Mediterráneo: la puesta de sol. Pero más allá del espectáculo solar, el municipio se extiende hacia el interior rural de Santa Agnès y Sant Mateu, ofreciendo un contrapunto de calma, almendros y viñedos que desafía la imagen costera masificada.3
1. Patrimonio Histórico y Arqueológico: Las Capas del Tiempo
Para comprender la esencia de San Antonio, es imperativo excavar en su pasado. La percepción de modernidad turística es solo la capa más superficial de una historia que se remonta milenios atrás.
1.1. Los Orígenes Prehistóricos y Púnicos
Antes de que los cartagineses fundaran la ciudad de Eivissa en el 654 a.C., la zona que hoy ocupa San Antonio ya mostraba indicios de actividad humana. Las excavaciones arqueológicas en sitios como S’Avenc des Pouàs y la Cova des Vi (Ses Fontanelles) han proporcionado evidencias cruciales sobre los primeros habitantes.
La Cova de Ses Fontanelles, situada en un entorno de acantilados al norte de la bahía, es un yacimiento de importancia capital. Conocida popularmente como Sa Cova des Vi (La Cueva del Vino) por su uso posterior como bodega rústica, sus paredes albergan pinturas rupestres que datan de la época púnica. Estos trazos, aunque modestos en comparación con el arte rupestre del norte de España, son un testimonio vital de la presencia cartaginesa en la zona rural de la isla. Se cree que la cueva servía no solo como refugio, sino también como santuario o punto de almacenamiento estratégico. El acceso a este lugar requiere una caminata que recompensa al visitante con vistas inmejorables de la costa y los islotes, fusionando la experiencia histórica con el senderismo paisajístico.
Los púnicos, maestros de la navegación y el comercio, utilizaron la bahía de Portmany intensivamente. Aprovechaban los pozos y fuentes naturales cercanos a la costa para abastecer de agua dulce a sus naves antes de emprender largas travesías. Además, la zona era un centro de producción de salazones y de cerámica. Cerca del actual instituto IES Quartó de Portmany, en la finca de Can Rova de Baix, se han hallado restos de una fábrica de cerámica que producía ánforas, platos y lámparas, evidenciando una economía local vibrante y conectada con las rutas comerciales del Mediterráneo antiguo.
1.2. Portus Magnus y la Huella Romana
Con la llegada de los romanos, la bahía recibió el nombre que definiría su destino: Portus Magnus. Este topónimo, que significa «Puerto Grande», subraya la importancia logística que el Imperio otorgaba a este abrigo natural. A diferencia de la ciudad fortificada de Eivissa, la población en Portmany durante la época romana seguía un patrón de hábitat disperso. Las familias vivían en casas de campo repartidas por las zonas de Sa Talaia y Sa Vorera, dedicándose a una agricultura mediterránea clásica (vid, olivo, cereales) y a la explotación forestal para obtener leña y carbón vegetal, productos exportables de alto valor en aquella época.3
La toponimia actual de la isla conserva vestigios de esta y posteriores épocas. Tras la caída de Roma y la llegada de los árabes alrededor del año 900, la agricultura experimentó una revolución tecnológica. Los sistemas de regadío introducidos por los musulmanes, como las acequias y albercas visibles todavía en el valle de Es Broll de Buscastell, transformaron el paisaje árido en vergeles productivos. Topónimos como Benimussa o Alcalá son herencia directa de este periodo islámico que reconfiguró la demografía y la economía agraria de la zona.3
1.3. La Conquista de 1235 y la Iglesia-Fortaleza
El año 1235 marcó un punto de inflexión con la conquista catalana de la isla. El territorio se reorganizó administrativamente en «quartons», correspondiendo a esta región el Quartó de Portmany. Sin embargo, el núcleo urbano de San Antonio tal como lo conocemos no comenzó a consolidarse hasta principios del siglo XIV.
La Iglesia de San Antonio (Església de Sant Antoni) es el edificio fundacional de la villa. Su origen se remonta a 1305, cuando el arzobispo de Tarragona concedió permiso a los habitantes locales para erigir una capilla y una fosa mortuoria, evitando así los largos desplazamientos hasta la capital para los servicios religiosos. Lo que hace única a esta iglesia, y a muchas otras en la Ibiza rural, es su doble función: templo religioso y fortaleza defensiva.
Durante los siglos bajomedievales y la Edad Moderna, las costas de Ibiza eran azotadas constantemente por incursiones de piratas berberiscos y otomanos. La arquitectura de la iglesia refleja este estado de alerta perpetua: muros gruesos y encalados, ausencia de grandes ventanales (para evitar la entrada de proyectiles y asaltantes), y una torre robusta equipada con matacanes desde donde se podía verter aceite hirviendo o lanzar piedras a los atacantes. El patio interior de la iglesia servía de refugio para la comunidad campesina cuando sonaba la alarma. El edificio actual es producto de varias reformas, siendo la más significativa la del siglo XVI, pero conserva intacto su carácter sobrio y defensivo. En su interior, retablos dedicados a San Roque y la Virgen del Rosario, junto a una talla de San Vicente Ferrer del siglo XVII, ofrecen un remanso de paz y arte sacro.
1.4. El Legado de Walter Benjamin y Sa Punta des Molí
Avanzando en el tiempo hasta el siglo XX, San Antonio se convirtió en refugio de intelectuales europeos antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. El caso más notable es el del filósofo y crítico cultural alemán Walter Benjamin, quien residió en la zona de Sa Punta des Molí durante varios meses en los años 30.
Sa Punta des Molí es hoy un Espacio Cultural y un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Situado en un promontorio al final de la playa de S’Arenal, este complejo incluye un molino harinero tradicional perfectamente restaurado, una noria de agua y una casa típica ibicenca. Para Benjamin, la arquitectura arcaica y funcional de Ibiza representaba una forma de vida conectada con la tierra y la historia, un contraste agudo con la modernidad industrial que criticaba en su obra. Visitar Sa Punta des Molí no es solo ver un molino; es caminar por el paisaje que inspiró a uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. El centro cuenta también con un jardín botánico mediterráneo y una sala de exposiciones, ofreciendo una perspectiva etnográfica completa.
2. Urbanismo Simbólico: Monumentos y Paseos
El trazado urbano de San Antonio se articula en torno a su relación con el mar. Los paseos y monumentos públicos no son meros adornos, sino declaraciones de intenciones sobre la identidad de la ciudad, oscilando entre la reivindicación histórica y la funcionalidad turística.
2.1. El Passeig de Ses Fonts: El Corazón Cívico
El Passeig de Ses Fonts es el eje vertebrador de la vida social de San Antonio. Paralelo al puerto, este bulevar actúa como la sala de estar del pueblo. Su nombre deriva de las monumentales fuentes que dominan el espacio central, las cuales ofrecen espectáculos de agua, luz y sonido durante las noches de verano, atrayendo a familias y turistas por igual.
Históricamente, este espacio ha sido el punto de conexión entre el mar y el casco antiguo. Recientemente remodelado para priorizar al peatón, el paseo está flanqueado por palmeras, terrazas y edificios administrativos clave como el Ayuntamiento y la oficina de turismo. Es un lugar de transición y encuentro: por aquí pasan los viajeros que desembarcan de los ferris, los locales que acuden al mercado artesanal nocturno y los jóvenes que se dirigen hacia las zonas de ocio. La atmósfera aquí es vibrante y multicultural, un escaparate de la diversidad de visitantes que recibe la isla.
2.2. El Enigma del Huevo de Colón
En la rotonda principal de entrada a San Antonio se alza el monumento más controvertido y fotografiado de la localidad: el Huevo de Colón. Inaugurado en 1992 para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, esta estructura ovoide de seis metros de altura contiene en su interior una réplica de la carabela Santa María. La proa de la nave apunta, con precisión geográfica, hacia el continente americano.
Más allá de su estética singular, el monumento es un guiño a la teoría histórica, defendida por investigadores como Nito Verdera, que postula que Cristóbal Colón podría haber tenido origen ibicenco. Según esta tesis, Colón no sería genovés, sino un criptojudío nacido en Ibiza, lo que explicaría ciertas anomalías lingüísticas en sus escritos y su conocimiento de la cartografía de la Corona de Aragón. El monumento, obra de los artistas locales Antoni Hormigo, Julio Bauzá y Luis Ojeda, invita al turista a cuestionar la historia oficial y añade una capa de misterio intelectual a la visita turística.
2.3. Es Verro: El Grito de la Identidad Rural
Cerca de la iglesia, en un entorno más discreto, se encuentra la escultura de Es Verro (El Verraco/El Campesino). Realizada en piedra viva por Guillem Terrasa i Pol en 1984, esta obra representa a un payés ibicenco emitiendo el uc. El uc es un grito gutural ancestral, utilizado por los habitantes de la isla para comunicarse a grandes distancias a través de los valles y colinas, dada la dispersión de las viviendas rurales. Podía servir como saludo, aviso, desafío o alarma. Esta escultura es un recordatorio tangible de la identidad sonora y cultural de la Ibiza pre-turística, un homenaje a la comunicación humana en un mundo anterior a la tecnología digital.
3. El Litoral: Un Estudio de la Diversidad Geológica y Turística
La costa de San Antonio es un catálogo exhaustivo de tipologías de playa mediterráneas. Desde arenales urbanos equipados hasta plataformas rocosas y calas vírgenes, cada tramo de costa ofrece una experiencia distinta y responde a necesidades turísticas y geológicas diferentes.
3.1. Las Playas de la Bahía: Accesibilidad y Familia
La bahía de San Antonio alberga playas urbanas que destacan por su comodidad logística.
- S’Arenal de San Antonio: Es la playa principal que bordea el paseo marítimo. Se trata de una playa artificial regenerada, de arena fina y blanca, con aguas poco profundas y tranquilas. Su mayor virtud es la accesibilidad; está integrada en el tejido urbano, rodeada de hoteles, apartamentos y servicios. Es el escenario ideal para deportes acuáticos accesibles (pedaloss, paddle surf) y para familias que buscan comodidad inmediata. Aunque puristas pueden preferir calas más salvajes, S’Arenal cumple una función social vital como espacio de ocio democrático y abierto.
- Es Pouet: Situada en el límite entre el núcleo urbano y la zona turística de la bahía (Cala de Bou), Es Pouet («El Pocito») es una playa de arena fina y aguas someras. Es especialmente popular entre familias con niños pequeños debido a la seguridad del baño. Su chiringuito y la proximidad al muelle desde donde salen los barcos-taxi la convierten en un punto estratégico.
3.2. Las Joyas del Norte: Intimidad y Paisaje
Al norte del casco urbano, la geografía se vuelve más accidentada, dando lugar a calas encajadas entre promontorios rocosos y bosques de pinos.
- Cala Gració: Con una forma de «U» profunda, esta cala está naturalmente protegida de los vientos y el oleaje, funcionando casi como una piscina natural. La arena es dorada y el entorno conserva una densidad forestal notable. Es una playa favorita entre los residentes locales, lo que le confiere un ambiente más auténtico y menos masificado que S’Arenal.1
- Cala Gracioneta: Conectada a Cala Gració por un breve sendero costero, esta cala es una miniatura exquisita de su hermana mayor. De dimensiones reducidas, sus aguas turquesas y transparentes son de una calidad excepcional. Alberga uno de los chiringuitos más renombrados de la isla, donde la gastronomía se fusiona con el entorno. La estrechez de la cala crea una sensación de intimidad y exclusividad, aunque esto también implica que se llena rápidamente en temporada alta.
3.3. El Santuario Natural: Cala Salada y Cala Saladeta
A unos 4 kilómetros al norte de San Antonio se encuentra el conjunto de Cala Salada y Cala Saladeta, considerado por muchos como uno de los paisajes costeros más bellos de Ibiza.
- Geología y Paisaje: Estas calas se caracterizan por sus aguas de un azul turquesa eléctrico, resultado de los fondos de arena blanca y la pradera de Posidonia oceánica. Están rodeadas por colinas cubiertas de pinos que descienden hasta el mar. En Cala Salada, un conjunto de casetas varadero (refugios tradicionales para barcas de pesca) construidas en la roca añade un valor etnográfico y fotográfico incalculable.1
- La Dualidad: Cala Salada es la playa de acceso, con servicios y un restaurante tradicional. Cala Saladeta, separada por un promontorio rocoso, es virgen, sin servicios y de arena más fina. Para llegar a Saladeta, los visitantes deben elegir entre un sendero por la parte superior del acantilado o una travesía más complicada por las rocas a nivel del mar.
- Logística de Acceso (Información Crítica): Debido a la masificación y para proteger el entorno natural, el acceso en coche privado está severamente restringido durante la temporada turística (mayo a octubre, generalmente de 09:30 a 17:00). El aparcamiento es muy limitado. La recomendación experta es utilizar el transporte público (Línea L34) que conecta la estación de autobuses de San Antonio y el aparcamiento disuasorio de Can Coix con la playa, o bien optar por los barcos-taxi que salen del puerto de San Antonio. Esta travesía marítima no solo evita problemas de aparcamiento, sino que ofrece una perspectiva visual espectacular de la costa acantilada.
3.4. Punta Galera: La Escultura Geológica
Para el viajero que busca una experiencia alternativa, alejada del concepto tradicional de playa de arena, Punta Galera es un destino de culto. Se trata de una antigua cantera de piedra marés, donde la extracción de bloques ha dejado grandes terrazas de roca plana a diferentes niveles sobre el mar.
Este paisaje casi lunar es un santuario para nudistas, practicantes de yoga y buscadores de silencio. No hay chiringuitos, ni música, ni sombras artificiales. La ausencia de arena garantiza unas aguas de transparencia absoluta, ideales para el snorkel. Al atardecer, las formaciones rocosas adquieren tonalidades ocres y doradas, creando una atmósfera mística y silenciosa que contrasta radicalmente con el bullicio del Sunset Strip.
4. El Fenómeno del Sunset Strip y la Cultura Musical
La costa de Ses Variades, conocida internacionalmente como el Sunset Strip, es el epicentro de un fenómeno sociológico que ha definido la marca Ibiza a nivel global. Lo que comenzó en 1980 con la apertura del Café del Mar por Ramón Guiral, Carlos Andrea y José Les, diseñado por el arquitecto Lluís Gésera, fue revolucionario: la idea de sentarse a mirar la puesta de sol no como un evento natural fortuito, sino como un ritual sincronizado con la música.
El DJ José Padilla fue el arquitecto sonoro de este movimiento, creando el «Balearic Beat» y el género chill-out, una música ambiental ecléctica que acompañaba el descenso del sol. Hoy en día, el paseo se ha expandido con locales como Café Mambo, Savannah y Mint, que han transformado el ritual. Si bien el Café del Mar mantiene un aura más purista, Café Mambo se ha convertido en la antesala de las grandes discotecas, acogiendo a los DJs más famosos del mundo (como Steve Aoki o David Guetta) para sesiones previas al atardecer.
Para el turista, la experiencia del Sunset Strip es obligatoria. Se recomienda llegar con antelación (alrededor de las 19:30 en verano) para asegurar un sitio en las rocas o reservar mesa en las terrazas. El momento en que el sol toca el horizonte y la música alcanza su clímax, seguido por el aplauso colectivo de miles de personas, es un instante de comunión humana indescriptible.
5. Arte Urbano y Cultura Contemporánea
San Antonio ha apostado decididamente por reinventar su paisaje urbano a través del arte, convirtiendo sus calles en un museo al aire libre.
5.1. La Ruta de Arte Urbano (Bloop Festival)
El Bloop Festival, bajo el lema «El arte es para todos», ha dejado una huella indeleble en la ciudad. Esta iniciativa de «Open Air Gallery» ha invitado a muralistas de talla mundial a intervenir fachadas medianeras y espacios públicos.
- Obras Destacadas: El mural «Control» del artista británico Phlegm, situado cerca de la rotonda de entrada, es una obra maestra en blanco y negro que representa a un robot gigante manipulando estructuras mecánicas, una crítica sutil a la industrialización y el control social. El dúo ucraniano Interesni Kazki creó «Appearance», una pieza surrealista llena de color y simbolismo onírico cerca de Ibiza Rocks.
- Intervenciones Recientes: En 2024/2025, el artista español Okuda San Miguel llevó el arte al pavimento con su obra «Endless Rainbow Walk». Situada en la calle Santa Agnès (corazón del West End), esta intervención transforma el suelo en un patrón geométrico multicolor característico del artista, revitalizando una zona tradicionalmente asociada al ocio nocturno de bajo coste y dándole una nueva dignidad estética y cultural. Recorrer estas obras a través de las visitas guiadas gratuitas o mediante mapas interactivos es una forma excelente de descubrir el «otro» San Antonio.
6. Turismo Activo y Naturaleza: Más Allá del Sol y Playa
San Antonio actúa como puerta de entrada a la Ibiza rural y submarina, ofreciendo actividades que conectan al visitante con la biodiversidad de la isla.
6.1. Aquarium Cap Blanc: Historia Viva
El Aquarium Cap Blanc no es un acuario convencional de peceras de cristal. Situado en una cueva natural (Sa Cova de ses Llagostes), este espacio fue utilizado históricamente por pescadores para mantener vivas las langostas en espera de ser vendidas. Hoy, una serie de pasarelas sobre el agua permiten observar meros, rayas, morenas y otras especies mediterráneas que entran y salen libremente gracias a la circulación de agua de mar a través de grietas en la roca. Es un ejemplo de sostenibilidad y recuperación patrimonial, ideal para visitas familiares y para comprender la fauna marina local sin filtros artificiales.
6.2. Senderismo y Cicloturismo
El municipio ofrece rutas que revelan paisajes agrarios ancestrales.
- Santa Agnès de Corona: Situado al norte, este pueblo es famoso por el «Pla de Corona», una llanura extensiva de almendros. Visitarlo en enero o febrero, cuando los almendros están en flor, es presenciar el espectáculo natural más famoso de la isla; el valle parece cubierto de nieve bajo la luz de la luna llena. Desde aquí parte la ruta hacia Las Puertas del Cielo (Sa Penya Esbarrada), un mirador sobre acantilados vertiginosos que ofrece vistas dramáticas de los islotes de Ses Margalides.1
- Es Broll de Buscastell: Un valle hidrográfico donde el tiempo parece haberse detenido. Aquí se conserva el sistema de irrigación andalusí más complejo de la isla, con acequias, canales y albercas que distribuyen el agua del manantial. Es un paseo fresco y verde, lleno de juncos, limoneros y huertas, que contrasta radicalmente con la aridez estival de la costa.
7. Gastronomía: De la Tradición a la Fusión
La evolución culinaria de San Antonio refleja su historia demográfica. La base es la cocina campesina y marinera, sobre la cual se han depositado capas de influencia internacional traída por el turismo y los residentes extranjeros.
7.1. Sabores Autóctonos
La cocina ibicenca es robusta y sabrosa. El plato estrella en la costa es el Bullit de Peix, un guiso de pescados de roca (mero, rotja) hervidos con patatas y cubiertos de un alioli suave, cuyo caldo se utiliza para preparar un arroz a banda meloso que se sirve como segundo plato. En el interior, reina el Sofrit Pagès, una mezcla festiva de cordero, pollo, sobrasada, butifarró y patatas, condimentada con hierbas locales. Restaurantes tradicionales como Es Ventall o Sa Capella (ubicado en una antigua iglesia desacralizada) son templos donde degustar estas recetas, a menudo reinterpretadas con técnicas de alta cocina.
7.2. Eventos Gastronómicos
San Antonio celebra eventos como el «Restaurat», un certamen gastronómico que tiene lugar en otoño (octubre-noviembre) donde los restaurantes locales ofrecen menús a precios cerrados centrados en productos de temporada (calamar, calabaza, cerdo), fomentando el turismo fuera de temporada y poniendo en valor el producto de kilómetro cero.
8. Recomendación Gastronómica: La Cantina Portmany
Como culminación de una visita a San Antonio, es esencial experimentar un lugar que capture la esencia contemporánea y cosmopolita de la villa. La recomendación destacada para el viajero moderno es, sin duda, La Cantina Portmany.
Este establecimiento no es solo un restaurante, sino una declaración de principios sobre lo que significa comer en una ciudad puerto, abierta al mundo y a las influencias globales.
8.1. Ubicación Estratégica y Atmósfera
Situado en el Passeig de Ses Fonts (esquina con la calle Sant Mateu), La Cantina Portmany ocupa una posición privilegiada en el corazón neurálgico de la ciudad. Su mayor activo arquitectónico es su espectacular terraza. Diseñada con versatilidad, esta terraza es un espacio camaleónico: vibrante y abierta en verano para absorber la energía del paseo marítimo, y climatizada y acogedora en invierno, permitiendo disfrutar de las vistas al mar durante todo el año.
El ambiente es relajado pero cuidado, una atmósfera que los locales definen como «canalla» pero elegante. Es un lugar inclusivo y pet-friendly, donde las mascotas son bienvenidas con detalles como agua y premios, lo que refuerza su carácter familiar y cercano. La iluminación nocturna de la terraza, con vistas a las fuentes iluminadas del paseo, crea un entorno mágico para cenar.
8.2. El Concepto: «Cocina Viajera»
La filosofía culinaria de La Cantina Portmany se define como «Cocina Viajera». Lejos de ser un restaurante de fusión confusa, su propuesta es un recorrido honesto por las gastronomías del mundo, ejecutado con respeto y autenticidad. La clave de su éxito radica en contar con cocineros nativos para cada especialidad, garantizando que los sabores sean genuinos y no meras imitaciones.
- Asia en el Plato: La sección de Cocina Thai es una de las más aclamadas. Platos como el Pad Thai (tallarines de arroz salteados con tamarindo, huevo y cacahuetes) o los curries (verde y rojo) con leche de coco transportan al comensal directamente a las calles de Bangkok. También ofrecen una selección sólida de Cocina India, rica en especias y matices aromáticos.23
- Ruta Americana: Para los amantes de sabores intensos, la oferta Tex-Mex incluye tacos, burritos y fajitas preparados con ingredientes frescos y salsas caseras que equilibran el picante y el sabor.
- Mediterráneo y Europa: Respetando su ubicación, la carta incluye excelentes opciones de Cocina Italiana (pastas con salsas caseras como pesto o boloñesa, y pizzas de masa madre fermentada) y carnes a la brasa que satisfacen el paladar más tradicional.
- Dulces y Sobremesa: La experiencia se completa con postres caseros como la tarta de queso con arándanos o el brownie, y una carta de coctelería diseñada para alargar la sobremesa en la terraza.23
8.3. Por qué elegir La Cantina Portmany
La Cantina Portmany es la opción ideal para el viajero del siglo XXI: ecléctico, exigente y curioso. Es el lugar perfecto para grupos de amigos o familias donde los gustos divergen (uno puede comer un curry picante mientras otro disfruta de una pizza artesanal), unificando la experiencia bajo un estándar de alta calidad y un servicio profesional y amable (con menciones frecuentes al buen trato del personal en las reseñas). Su ubicación central permite que sea el punto de partida o el broche final perfecto para una jornada explorando San Antonio.






